Si yo no estoy borracho, de verdad agente.

Axa ha lanzado una App que usa los giroscopos de tu móvil para hacer un diagnóstico de tu estilo de conducción.

Mi idea: ¿una app que analice tus movimientos y trate de identificar los momentos en los que vas un poco (o muy) bebido?

¿Que pudiera incluso bloquear el arranque del coche si no estuvieras en condiciones de conducir?

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Seguridad vial.

Tenemos la tentación de distraernos con el móvil en todo momento. Incluso cuando vamos conduciendo.

Confieso: a veces me cuesta no echar mano de él, aún conduciendo, cuando suena el aviso de nuevo mensaje o similar.

Propongo: ¿la app que detecte que el teléfono se ha conectado al Bluetooth del coche y simplemente bloquee todas las funciones del terminal?

Sólo dejaría la de las llamadas y siempre que se opere por voz.

Que sí, que sólo consultamos twitter en los semáforos y miramos los SMS en las paradas de los atascos. Pero quien evita la tentación….

Sobre tamaño óptimo.

Peter Drucker recomendaba cmo uno de los mejores libros de gestión que había leído…. “On growth and form“, de D’Arcy Wentworth Thompson, un libro de biología que explica la razón por la que las formas vivientes adoptan la forma y el tamaño adecuado.

Lo dice por la obsesión por el crecimiento desaforado que suele atacar a la mayoría de las empresas. Cada empresa y negocio tiene un tamaño óptimo que no tiene por qué coincidir con el máximo. Las economías de escala son válidas en determinadas circunstancias y en el laboratorio económico, pero no funcionan siempre.

Algo que he recordado al leer que “el crecimiento en la naturaleza es un medio para alcanzar el tamaño óptimo”, dicho por Leopold Kohn citado por Christian Felber en “La economía del bien común“.

Y acabo de llegar a la antología de disparates de la economía del bien común. No estoy de acuerdo con todo lo que se dice en este enlace pero sí en lo fundamental: la teoría de la economía del bien común ni siquiera es muy bonita en teoría pero impracticable. Es una suma de “wishful thinking”, prejuicios y concepciones ilusiorias sobre la naturaleza humana, que se considera completamente uniforme de tal modo que a todo el mundo motiva siempre lo mismo. Lamentablemente es un modelo que no hay por donde coger.

La evolución de los negocios novedosos.

La revista Emprendedores, o la mayoría de las secciones de economía de los periódicos, informan regularmente de las nuevas iniciativas emprendedoras: grandes ideas que un grupo de emprendedores lanzan al mercado. Una ejemplo aún más claro es cuando se fallan premios a la inicativa emprendedora.

Lo que echo a faltar. Considerando que el entre el 80% y el 90% de las start-ups han cerrado transcurridos tres años debería haber una sección que hiciera un seguimiento de un número significativo de aquellas iniciativas de las que se informa hoy transcurridos dos o tres años.

La selección no hay más remedio que sea absolutamente aleatoria para evitar cualquier tipo de sesgo.

No es que quierra desanimar a los que lo estén considerando, es que considero que las críticas son de mucha más ayuda que las palmas y conocer los “fracasos” y las razones del mismo pueden servir a los nuevos emprendedores. Nadie escarmienta en cabeza ajena y los errores más comunes de los emprendedores se repiten una y otra vez, pero con que uno sólo de ellos evite alguno de ellos habrá valido la pena.

Modo Snob ON: Artículo de la Harvard Business Review: “En lo que fallan los emprendedores“. A saber:

– comenzar a vender muy tarde. O sea, centrarse en un plan de negocio con redondilla y no probar la priemra aceptación del mercado al producto u oferta de valor para que sirva precisamente para afinar el plan de negocio sobre reacciones reales y no suposiciones que siempre, siempre, son demasiado optimistas o alejadas de la realidad.

– vender a amigos y familiares. Es explica sóla.

– No escuchar : lo que ya he comentado sobre la utilidad de las críticas y los peligros de los palmeros.

– ofrecer descuentos con tal de obtener la primera venta. En lugar de buscar al cliente que realmente está interesado en nuestro producto y aprecia el valor nos dirigimos al que se le vende más fácilmente, al que compra por precio, pero hay varios problemas:

a) hemos anclado el precio bajo y, aunque la táctica de penetrar (opuesta a descremar), entrar por la parte baja del precio tiene sus defensores y situaciones en que sirve, siempre es complicado elevar un precio bajo que ya hemos ofrecido.

b) un jefe me dijo: “el que vende por precio es que no sabe vender”.

c) ¿Es el cliente que queremos? Conocía a un tipo qeu compraba todos, todos los primeros números de los coleccionables, sean construye el Bismark o tu casa de muñecas, pasando por el curso de Swahili y minerales del mundo. Su argumento: la  oferta de lanzamiento era irresisitible. Jamás compró el segundo número. ¿Es el cliente que queremos?.

Esta idea no es mía, aclaro.

Sólo nos faltaba esto. ¿Otra tienda de cupcakes y tartitas “creativas” monísimas de la muerte?. No, pero no crean que han dejado de aparecer, son una plaga.

De Inversión y Finanzas: una impresora 3D que hace dulces. Como lo oyen, capaz de “imprimir” dulces de chocolate y azúcar. O fotografías comestibles de muy buena resolución.

Por apenas $5,000-$10,000 (y el precio bajará) todos aquellos que aún no se han decidido a entrar en el mercado más saturado de la historia, con permiso del de los cigarrillos electrónicos, podrán hacerlo sin que su falta de maña o de ganas de aprender sean un obstáculo.

El editor de ideas de negocio.

En el sector de los tebeos existe una figura cuyo papel no suele conocerse. ¿Qué hace un editor?. Su importancia no se suele considerar y, por ejemplo, en las ediciones españolas de los comics americanos se suele usar el espacio de los títulos de crédito donde en la edición original aparece el editor para poner el traductor al castellano.

Después explico las funciones del editor ya que me estaba quedando demasiado largo como para que el lector llegara al meollo de la propuesta: el editor de start-ups.

Una primera idea se basa en un artículo de Isaac Asimov: él era el escritor pero había muchas ocasiones en las que su editor le sugería el tema sobre el que debía escribir. Le comentaba “¿Y si resultara que hubiera un planeta en el que …..?”. Le lanzaba el guante y Asimov tenía que dar forma a un relato basado en esa premisa.

¿Y si hubiera una nueva función en las aceleradoras de start-ups o en las empresas de capital riesgo que cumpliera esa misión?. Un editor cuya función fuera  intervenir en cualquiera de los momentos en los cuales un proyecto puede atascarse.

¿Que hay alguien con inquietud para emprender pero no encuentra el proyecto que vea claro?. ¿Y si el editor tiene una cartera de proyectos que encargar a quien encuentre adecuado para ellos?.

¿Que está claro que el equipo está incompleto?. Dentro de sus contactos, el editor podría encontrar al complemento ideal.

¿Que el emprendedor se está atascando en alguna etapa, por ejemplo en perfeccionar hasta el 120% el prototipo?. El editor le fija un calendario y una serie de hitos que cumplir. Si se llega al momento, se lanza esté como esté siempre que no sea completamente imposible.

¿Que se descubre que el proyecto camina hacia un fracaso inevitable?. Primero buscaría el modo de reconducirlo. Si no es posible, mejor detenerlo y no incurrir en pérdidas. Convencer al emprendedor de que el sesgo de los costes hundidos puede arruinar a cualquiera. Que el “si empiezo un libro me lo tengo que terminar” es un magnífico ejemplo de algo a lo que nos ha condicionado la evolución y que es difícil evitar. Si no vamos a conseguir el retorno, continuar es como tirar billetes por el inodoro.

Algunas de estas funciones ya se realizan por los inversores más activos o profesionales, pero creo que hay algunas actividades, el impulsar proyectos incipientes y buscar el emprendedor al que le encajen, el buscar el equipo, etc. son novedosas.

Y ahora las funciones del editor, que es clave para conseguir que el tebeo se complete y tenga la calidad que se espera, lo cual no quiere decir que sea de gran calidad sino que satisfaga las expectativas del público objetivo. No me enrollo con algo que no es lo crucial, pero los tebeos de Image eran en su mayoría infames pero tenían un éxito brutal. Pero tenían graves problemas de periodicidad, por ejemplo, por la falta precisamente de ….. un editor competente.

A lo que iba: ¿qué hace un editor?: La versión más simple, sobre todo en series ya consolidadas, es:

– comentar con el guionista los planes inmediatos y a medio y largo plazo para el personaje y la serie.

– revisar que dichos planes están alineados con los planes de la compañía, la historia previa, las historias de otras series en las que aparece  (por ejemplo, Batman aparece simultanematene en varias series propias y en algunas colectivas, como la JLA y no puede haber contradicciones entre lo que pasa en una y en otra).

– sugerir modificaciones en las líneas argumentales.

– enviar el guión al dibujante y aclarar las dudas que tenga sobre el guión.

– continuar con el entintador y el colorista para tener el producto terminado.

– disponer de historias que se puedan usar si las fechas límite no se cumplen. No es desconocido el que en algún momento del proceso un retraso haga imposible cumplir con la fecha de entrega necesaria para una serie mensual. Si el editor tiene uno o dos números preparados para tales contingencias no se rompe la periodicidad.

La versión más detallada del trabajo de editor: (en inglés de un post de Mark Waid).

* sets the deadlines;
* makes the initial assignment to the writer (if work-for-hire–or coordinates delivery with the writer or writer/artist if it’s their property);
* reminds the writer a few weeks later that the script is running late;
* receives the script, reads it for content and continuity, and asks for rewrites if necessary, see below;
* ultimately copy-edits the accepted, final script and sends it to the artist;
* pokes a late artist about HIS deadline;
* receives the art via FTP;
* checks the art against the script to make sure they mesh and that the storytelling is clear, asking for redrawing if necessary, see also below;
* forwards the script and art FTP info to a colorist, sets a deadline, and provides him any necessary reference;
* indicates, on copies of the art, where the balloons, captions and sound effects should be placed (though if the script breaks all that down panel-by-panel well enough, most letterers today can handle that on their own);
* sends the script and the art FTP info to the letterer and sets a deadline;
* reviews the coloring for obvious errors (inconsistencies in characters or locales) and storytelling blunders (accidentally coloring night scenes as day, for instance);
* proofreads the whole project once again after the lettering’s done, checking the lettering placement and reading the whole book to make sure it all works now that it’s all of a piece;
* sends it out in this stage to the writer and artist for their review in case they want to tweak anything or may catch something you’ve missed;
* somewhere in the middle of all this, figures out what the hell the cover illustration should be;
* solicits a cover sketch (or several) from an artist to ensure that there’s room for trade dress and that the illustration’s not too similar to anything else in the pipeline;
* makes a final idiot check to make certain that, say, any two-page spreads fall on even-odd pages not odd-even or that the creative credits are included and accurate;
* notifies the publishing coordinator that the book’s ready to be sent to the printer;
* and, finally, checks the proofs when they come in a few weeks later to make dead certain that everything’s where it’s supposed to be.

Las obras públicas y el emprendimiento.

David Trueba nos recuerda las famosas máximas de Pepe Gotera y Otilio o de Manolo y Benito, además de “Señora, esto se lo arreglamos en tres patás”, la de “es que usted no sabe cómo estaban los cimientos”, por lo que el presupuesto siempre se multiplica por tres y el tiempo de ejecución por dos.

Pues a la hora de redactar tu plan de negocio haz lo mismo pero al reves: divide por tres el número de clientes que vas a obtener según tu plan y duplica el tiempo que vas a tardar en conseguirlos.

(Adaptado libremente de un artículo de Harvard Business Review que aplicaba un factor corrector de nueve a los planes de negocio: divide por tres el número de clientes y triplica el tiempo que vas a tardar en conseguirlos. Lamentablemente no recuerdo más que eso del artículo, de cúando y de quien era ya ni hablamos)